Estando con el sumo sacerdote Anal y Caifón le dicen a Jesús:
"¿Eres tú el Hijo de Dios, tú lo has dicho?
Dado que para los judíos decir que eras el Hijo de Dios era blasfemia, Jesús queda condenado por blasfemo. Los romanos le tenían que condenar y le llevan ante Poncio Pilato.
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