Por el momento María Magdalena se había acercado a las otras mujeres y les había contado de lo sucedido, Jesús se les apareció con una túnica larga y blanca resplandeciente diciéndoles ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán”

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