Todos los discípulos de Jesús se reunieron en un mismo lugar, de repente vino una ráfaga de viento que lleno toda la casa donde se encontraban.
Se posaron llamas de fuego sobre cada una de sus cabezas, todos se llenaron del Espíritu Santo, salieron a la calle y empezaron a hablar lenguas extranjeras, anunciando el Reino de Dios.
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